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Memorias de un médico de la UMH en Rwanda (IX)


Ésta es la novena entrega de las ‘Memorias de un médico de la UMH en África’, una colección de escritos enviados por Mariano Pérez, director de la Cátedra Sede UMH en Ruanda y responsable de los proyectos de cooperación de la UMH en este país. Para leer las anteriores entregas, haz click aquí.


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Emmanuel entró en la consulta acompañado de su hijo, un niño de 8 años que se movía con agilidad y que parecía despierto e inteligente. Como es habitual, pregunté al padre sobre el problema que le hacía acudir al hospital y la respuesta fue muy clara: “Mi hijo se cae al suelo”.

Ante este relato le hice unas simples preguntas: “¿Qué hace cuando está en el suelo? ¿Cuánto tiempo permanece en esa posición?”. Las respuestas fueron también claras y precisas: “En el suelo mueve los brazos y las piernas y después se duerme”. Todo apuntaba a un cuadro de crisis epilépticas con perdida de conciencia y convulsiones, pero en la descripción de la enfermedad, para el padre, el síntoma que mas prevalecía era la caída del niño al suelo.

Este es tan solo un ejemplo del diálogo en una consulta de África, donde es muy difícil caracterizar una enfermedad basándose solo en el relato del paciente. Esta es la razón por la que siempre pido a mi interlocutor o a sus familiares, una vez oídos los primeros comentarios, que contesten a mis preguntas solo con un “sí” o un “no” y de esa forma evitar perderme en largos discursos en los que para el enfermo todo esta interrelacionado.

Regreso al pasado 1

En África resulta especialmente difícil construir una historia clínica / Mariano Pérez

Esta dificultad se ve agravada en el terreno de la epilepsia, enfermedad muy frecuente en este país, con cifras de prevalencia que alcanzan el 1,5% y en ocasiones el 2%. En Rwanda, donde la lucha contra el paludismo es ejemplar, tenemos habitualmente muchos más enfermos ingresados en el hospital por haber sufrido una crisis epiléptica que por paludismo.

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martes, 21 de marzo de 2017 Comments off

LA UMH PUBLICA LA CONVOCATORIA 2017 DE VOLUNTARIADO EN RUANDA


RUANDA VOLUNTARIADO UMHLa Cátedra Sede UMH en Ruanda y el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales publican la convocatoria de verano 2017 del programa de voluntariado de la UMH en Ruanda. Las novedades de esta séptima edición se explicarán en las sesiones informativas que se impartirán el próximo lunes 13 de febrero.

Mariano Pérez Arroyo, director de la Cátedra Sede UMH en Ruanda, asistirá a los campus de Orihuela Desamparados, Elche y San Juan para explicar a los miembros de la comunidad universitaria los requisitos, modalidades y criterios de selección en la convocatoria de voluntariado de verano 2017.

Lunes, 13 de febrero de 2017
Campus Aula Hora
Orihuela – Desamparados Aula 1.4 Edif. Tudemir 10:00h
Elche Salón de Grados Edif. La Galia 12:00h
Sant Joan Aula 8 Edif. Fco. Javier Balmis 14:00h

Este año viajarán tres grupos de voluntarios –de ocho personas en cada grupo- en los meses de julio, agosto y septiembre. Las estancias tienen una duración de cuatro semanas aproximadamente y los participantes podrán involucrarse en diferentes ámbitos del programa de cooperación al desarrollo en la UMH (atención sociosanitaria, apoyo docente, formación del personal…). El programa de cooperación de la UMH en Ruanda es fruto de la actuación de la institución en la localidad de Nemba, y ésta será la séptima edición de la convocatoria de bolsas de viaje para que miembros de la UMH (estudiantes, Alumni, PDI y PAS) puedan colaborar con la cátedra institucional Sede UMH en Ruanda.

Toda la información sobre la convocatoria en esta página.


lunes, 23 de enero de 2017 y Comments off

REPORTAJE TELEVISIVO “LA UMH EN RUANDA”


El corazón de África recibe anualmente a grupos de voluntarios de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche que se traslada hasta Ruanda durante los meses de verano para desarrollar proyectos de cooperación al desarrollo. ¿Cómo es su día a día allí? ¿En qué consiste su labor? En este reportaje audiovisual les hemos acompañado para conocer la experiencia que comparten durante un mes y que todos coinciden en señalar como inolvidable.

La UMH colabora desde hace 11 años en la pequeña localidad de Nemba a través de la construcción de infraestructuras, dotación de material a las escuelas y al hospital de Nemba y apoyo docente y sanitario. Estos son los campos de actuación de los voluntarios de la UMH, aunque los proyectos muy diversos. El programa de cooperación en Ruanda pretende la integración de la comunidad universitaria en el país africano y es una iniciativa coordinada por la Cátedra Sede UMH en Ruanda y el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales de la UMH.


viernes, 21 de octubre de 2016 Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (VII)


Ésta es la séptima entrega de las ‘Memorias de un médico de la UMH en África’, una colección de escritos enviados por Mariano Pérez, responsable del programa de Cooperación al Desarrollo de la UMH en Ruanda. Para leer las anteriores entregas, haz click aquí.

Advertencia: Esta entrega contiene fotografías susceptibles de herir sensibilidades.


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Nada más llegar al hospital recibí una pequeña nota de petición de consulta. Un nuevo paciente había sido ingresado en pediatría y querían conocer mi opinión.  Los enfermos se acumulaban en la puerta y el trabajo me desbordaba. El caso no parecía urgente. Me dijeron que habían suministrado medicación al paciente y que éste estaba tranquilo, así que decidí verle al final de la jornada. El papel de la petición contenía una observación muy escueta: “Niño con psicosis aguda. Consultar Neurología.”

A pesar de las quemaduras, un niño sonríe feliz de fotografiarse con el médico / Fotografía de Mariano Pérez

Una vez terminada la consulta y visitados los enfermos hospitalizados, me dirigí hacia las salas de pediatría para ver al recién ingresado.

1Era un niño de diez años, parecía calmado y nada hacía pensar que se trataba de una persona psicótica. Su lenguaje era coherente y respondió con prontitud a todas mis preguntas. Sin embargo, la entrevista con su madre fue esclarecedora. Aunque siempre resulta difícil hacer la historia clínica en este mundo en el que se mezclan creencias y hechos, poco a poco fui hilvanando los datos.

Emmanuel, como así se llamaba el niño, era un buen escolar y la familia no tenía queja de su comportamiento, que siempre fue respetuoso. En mi presencia mantuvo una actitud serena y de colaboración, conducta muy alejada de aquellos niños psicóticos que se transforman en incontrolables, se muestran distraídos y ausentes y que dan tanto trabajo a padres y a educadores.

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lunes, 18 de julio de 2016 y Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (VI)


Ésta es la sexta entrega de las ‘Memorias de un médico de la UMH en África’, una colección de escritos enviados por Mariano Pérez, responsable del programa de Cooperación al Desarrollo de la UMH en Ruanda. Para leer las anteriores entregas, haz click aquí.


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Ya desde hace años, durante los meses de julio, agosto y septiembre, grupos de estudiantes y voluntarios de la 1Universidad Miguel Hernández de Elche acuden a Ruanda con ánimo de integrarse en actividades que les permitan conocer el país y la forma de vida de sus habitantes. Se alojan en las residencias próximas al hospital y a las escuelas. Residencias construidas por la Universidad Miguel Hernández con esta finalidad, donde disfrutan de aceptables comodidades.

Son muchas las enseñanzas que un “voluntario” inteligente puede sacar de esta experiencia y, tal vez, una de las más importantes se derive de percibir realmente el concepto de pobreza y su auténtico significado.

2Muchos de los voluntarios que llegan tienen una economía propia de los estudiantes. Sus estudios son financiados por sus familias y en ocasiones incluso por ellos mismos. Otros voluntarios, personal administrativo de la universidad y profesores, se sostienen con economías sencillas alejadas del concepto de riqueza. La mayor parte de ellos no se piensan ricos: se piensan gente normal. En ocasiones se calificarían casi de humildes. Pero cuando estos voluntarios entran en contacto con la población, se sorprenden por el hecho de que son considerados por los habitantes de la zona como gente rica. No son capaces de percibir su propia riqueza, que les viene dada por el mundo en el que viven.

Todos llegan con sus ordenadores portátiles, cámaras de fotos o teléfonos de última generación e ignoran la capacidad adquisitiva de los trabajadores que les rodean. Se sorprenden cuando les digo que su ordenador, por sencillo que sea, representa el salario anual de un trabajador. En efecto, algunos de nuestros trabajadores (muy bien pagados en relación a los salarios locales) ganan unos setecientos euros al año. En contacto con estos “voluntarios”, los trabajadores se sienten pobres e imaginan lo inmensamente rico que es el mundo de donde vienen.

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Un niño me fotografía con su cámara de fotos imaginaria / Fotografía de Mariano Pérez

Alguno de los voluntarios ha visitado el parque nacional de los volcanes para ver a los famosos gorilas de montaña. El precio por ver a estos fantásticos animales durante una hora es de 750 dólares. Es decir, el “humilde” voluntario paga el salario anual de un trabajador por estar una hora delante de los gorilas. Pocos ruandeses han visto los gorilas y en el ambiente rural en el que vivimos, prácticamente ninguno. Cuando los voluntarios parten, dejan cientos de objetos que para ellos ya no tienen valor. Ropa usada, utensilios de baño, linternas, lápices, bolígrafos, incluso radios o cámaras viejas. Un sinfín de objetos considerados no necesarios ya para sus vidas o fácilmente renovables en la sociedad en la que viven. Sin embargo, es tal el valor que estos objetos “olvidados” representa para los locales que tengo que reunirlo para repartirlo con una relativa equidad, dado que motiva disputas entre los empleados de la residencia.

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lunes, 6 de junio de 2016 Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (V)


Ésta es la quinta entrega de las ‘Memorias de un médico de la UMH en África’, una colección de escritos enviados por Mariano Pérez, responsable del programa de Cooperación al Desarrollo de la UMH en Ruanda. Para leer las anteriores entregas, haz click aquí.

Advertencia: Esta entrega contiene fotografías susceptibles de herir sensibilidades.


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destacado1Creo que me resultará muy difícil olvidarla.

Se llama Cecile. La conocí hace muchos años cuando mi amiga Raimunda, fisioterapeuta del hospital de Nemba, me pidió que la atendiera. La pierna derecha de Cecile había sido amputada y era imposible ponerle una prótesis, por el dolor que esto le producía. Ella tenía entonces catorce años y era, en relación a su edad, una chica muy madura e inteligente.

Cuando la vi por primera vez, estaba envolviendo su pierna con un vendaje que había aprendido a quitarse y a ponerse por sí sola. Le pedí permiso para hacerle una foto y, aunque muy seria al principio, lo aceptó sin dudar y después sonrió. Hablaba muy bien el francés y desde aquel día nuestra relación se afianzó progresivamente, dado que empezó a acudir periódicamente a la consulta para infiltrase el muñón con medicamentos con los que calmar el dolor.

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“Cuando la vi por primera vez, estaba envolviendo su pierna con un vendaje que había aprendido a quitarse y a ponerse por sí sola.” / Fotografía de Mariano Pérez

Meses atrás, una infección en el fémur había obligado a los médicos a amputar gran parte de su pierna derecha. La tragedia trataba de remediarse con la colocación de una prótesis. Sin embargo, no era una tarea fácil. Probablemente su nervio ciático, cortado a nivel de la amputación, estaba produciendo, cerca del muñón, una pequeña hinchazón o tumor. Esta hinchazón se llama neuroma de regeneración y en ocasiones genera un dolor intenso al menor contacto.

El dolor de Cecile se calmaba con las infiltraciones de un anestésico y un corticoide. Afortunadamente el dolor desapareció paulatinamente, algo que no ocurre con frecuencia en estos casos.

Cuando venía a infiltrarse teníamos ocasión de hablar. Un día me definió a la perfección y con gran agudeza el fenómeno conocido como miembro fantasma.

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viernes, 13 de mayo de 2016 Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (IV)


Ésta es la cuarta entrega de las ‘Memorias de un médico de la UMH en África’, una colección de escritos enviados por Mariano Pérez, responsable del programa de Cooperación al Desarrollo y Voluntariado de la UMH en Ruanda. Para leer las anteriores entregas, haz click aquí.


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Estaba a punto de terminar la consulta del hospital cuando Damian, el enfermero encargado de recibir a los pacientes en admisión, me comunicó que una mujer y su hija acababan de llegar andando desde una región remota del país.plantilla destacados1

Habían comenzado a caminar a las cuatro de la mañana y habían llegado al hospital a las dos del mediodía. Diez horas de marcha. Me dijeron que, como ya era muy tarde, se quedarían a dormir en algún sitio de los alrededores, para poder ser recibidas al día siguiente. Cuando supe de la inmensa distancia que habían recorrido a pie, les dije que las recibiría el mismo día y que trataría de solucionar su problema.

Ya tarde, pero una vez vistos todos los pacientes que les precedían, pude atenderles a ellas. Efectivamente, eran madre e hija. Ambas de pequeña estatura, aunque la madre era algo más alta que la hija. Iban vestidas de forma muy sencilla, pero con esa habilidad y dignidad que los ruandeses tienen para combinar los colores: la madre con un bonito turbante azul y la hija con un vestido de colores verdes y marrones.

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Giselle y su madre acudieron al hospital tras diez hora de marcha / Foto de Mariano Pérez

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viernes, 29 de abril de 2016 Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (III)


Hoy, día 7 de abril, se celebra el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en Ruanda. Para conmemorarlo, publicamos la tercera entrega de las ‘Memorias de un médico de la UMH en África’, una colección de cartas enviadas directamente desde el corazón de este continente por Mariano Pérez, responsable del programa de Cooperación al Desarrollo de la UMH en Ruanda.


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Hoy he recibido la visita de Marie Solange.

Marie Solange nació en una colina cerca del hospital de Nemba. Es la mas pequeña de cuatro hermanos y la única niña de la familia. Sus tres hermanos mayores todavía asisten al colegio, pero ya tienen suficiente autonomía para defenderse solos en los quehaceres de la vida cotidiana.

Cuando su madre se puso de parto, decidió, como otras veces, quedarse en casa y dar a luz sin tener que gastar los pocos francos que cuesta ocupar una cama del hospital y además evitar tener que pagar los medicamentos que le prescribirían.

1Las contracciones empezaron de madrugada y la madre, recordando sus partos anteriores, supuso que en tres horas como máximo todo habría terminado. Pero también percibió, sin poder decir el porqué, que en aquella ocasión algo había cambiado en su cuerpo, si comparaba sus sensaciones con las que sintió en los partos que precedieron al de Marie Solange.

Efectivamente, ocho horas después de comenzado el parto nada había cambiado y nada parecía progresar en su interior. Las vecinas y los familiares, asustados, decidieron llevarla al centro de salud mas próximo a la casa familiar, donde ya ingresada, la madre de Marie Solange, siguió en solitario con su duro trabajo.

Pero pasaron las horas y los enfermeros del centro empezaron de igual modo a inquietarse. Nada parecía modificarse en el cuerpo de la madre. La comadrona estaba apunto de tomar la decisión de trasladarla al hospital de distrito, cuando en la ultima exploración, notó que el cuerpo de Marie Solange, aunque mal situado, había comenzado a avanzar abriéndose camino.

El traslado ya no era posible. En el centro de salud no había ambulancia y trasladarla a hombros de porteadores, como se hace habitualmente, con mas de ocho horas de camino por delante y cuando el parto parecía que empezaba a resolverse, era poner en riesgo la vida de la madre y de la niña.

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jueves, 7 de abril de 2016 Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (II)


Hace unos días presentábamos las Memorias de un médico de la UMH en África, una colección de textos enviados por el responsable del programa de Cooperación al Desarrollo en Ruanda (África) de la UMH. En esta ocasión, Mariano Pérez comparte un caso concreto de los muchos de los pacientes que le han visitado durante los veinte años que lleva trabajando en Ruanda. Ésta es la historia de Elizabeth.


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destacado0Los éxitos me reconfortan y me dan ánimos para seguir en mi trabajo, pero la realidad de este mundo en ocasiones me desespera y me rebelo contra ella sin éxito. Hace tres semanas una niña de 13 años entró en el hospital acompañada por su madre. No podía andar.

Me llamaron para estudiarla y ponerle un tratamiento, y así hice. Cuando entré en la sala estaba acostada entre un grupo de seis camas donde yacían madres con sus niños. Aquí, las salas de pediatría tiene camas de adultos para que los niños duerman con sus madres, algo que me parece conmovedor y muy humano. En Rwanda no tenemos mejores enfermeras que las madres y estoy seguro que en un futuro será una reivindicación de nuestra desarrollada sociedad, que descubrirá, gracias a estudios estadísticos muy complejos, que los niños que duermen con sus madres se curan antes.

Me encontré con una niña silenciosa, con la mirada triste, que se quejaba de dolor en la espalda, que no quería tumbarse hacia arriba y permanecía de costado. Se llamaba Elizabeth.

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jueves, 10 de marzo de 2016 Comments off

Memorias de un médico de la UMH en África (I)


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Mariano Pérez en Rwanda

Mariano Pérez Arroyo es el responsable del Programa de Cooperación de la UMH en Ruanda, enfocado a formar personal sanitario y mejorar la calidad educativa para que el país se desarrolle. Desde hace más de veinte años, Mariano atiende a personas enfermas en pleno corazón de África. Se especializó en neurofisiología; no obstante, en África ejerce de “médico del pueblo” y aplica todos los conocimientos y técnicas a su alcance. La falta de recursos del país no es lo único que dificulta la labor cooperativa; también lo es la falta de personal. Mariano es uno de los sólo ocho médicos -actualmente cinco en funciones- que atienden a una población superior a la de Alicante.

Pese a las dificultades, a Mariano no le tiembla la voz cuando afirma que no volvería a España. Le gusta ser médico rural, saber el nombre y apellidos de cada uno de sus pacientes, conocer a sus familias y visitar sus cabañas los domingos. Mariano convive con diversas contradicciones y su día a día transcurre en un mundo que presenta significativas diferencias con respecto al nuestro.

Éste es el primero de una serie de capítulos que Mariano nos hace llegar desde África. En ellos no sólo recoge las novedades relativas a la UMH en Rwanda, sino que nos acerca a la historia del país, refleja su día a día allí y lo hace a través de protagonistas: niños, madres, padres; personas. Las cartas se publicarán íntegras y sin apenas modificaciones, con el objetivo de mantener intacta la esencia de las reflexiones de Mariano. Las fotografías son enviadas por él mismo o extraídas de su página web.


Memorias de un médico de la UMH en África (I)

Tengo la sensación llevar en África un largo periodo de meses, pese que abandoné España poco antes de las fiestas navideñas. El tiempo tiene aquí otra dimensión y en este periodo tan corto, he vivido acontecimientos que han alargado mi percepción del espacio transcurrido.

cita2Esas fiestas pasaron sin dejar huella. Ni la Navidad ni la fiesta del nuevo año representan algo importante en estos países, en los que para la mayoría de la gente sobrevivir es una lucha diaria que ocupa por entero su actividad. Esas fechas son para los católicos fiestas religiosas y muchos de ellos las pasan unidos a ceremonias conmemorativas que se desarrollan en las iglesias.
La religión es aquí, como en toda África, un fenómeno espiritual que invade la vida personal y familiar de sus habitantes. No concebirían la vida sin ella y les llama mucho la atención nuestra falta de creencias espirituales.

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viernes, 26 de febrero de 2016 Comments off